¿Alguna pensaste de como estás pensando?

La sola idea de cuestionarnos a nosotros mismos es todo un desafío y si sumamos cosas como hábitos que venimos arrastrando durante mucho tiempo, incluso generaciones es una tarea algo en el cual no estamos cómodos. Vamos a sumar a lo anterior la forma con el cual pensamos y cuestionarla, es decir, pensar sobre como pensamos.

El mundo actual nos genera olas y olas de información, donde hay  una carrera de quien tiene primero la información y lo más preocupante es que no importa mucho si es verdad o no, la prioridad es publicar la noticia. Sumando a esto tenemos medios de comunicación el cual están marcados con un tinte político, en unas ocasiones más y en otras menos.

La cantidad ha remplazado a la calidad y nos genera esta percepción de tener que pensar rápido, y esto justamente, es el problema. Esto provoca que, en muchos casos, se nos dificulte encontrar información fiable y con fuente o argumentos. También es verdad que tendemos a creer lo que nos cuenta un conocido y sin mucho más lejos el famoso “dicen que es así” . El problema no es que no estemos siendo reflexivos, el problema es que no estamos conscientes de si estamos o no siendo reflexivos.

El pensamiento crítico es una forma con el cual podemos ver el ciertos temas o asuntos y apartar por unos momentos todos nuestros prejuicios y sesgos, podemos usarlo, por ejemplo, cuando queremos encontrar información de calidad. Es un proceso complejo en el cual interconecta varias formas de pensar (como por ejemplo el pensamiento curioso, el reflexivo, etc.) y por ende no existe un único método, es un método abierto con el cual cada uno puedo formar el suyo, existen ciertos «requerimientos” el cual veremos más adelante.

Todos tomamos decisiones a diario, la solución de problemas y el pensamiento crítico son procesos que requerirán evaluar opciones, evaluar razones y decisiones. Tendemos a simpatizar con ideologías o identificarnos con nuestros grupos, incluso incurrimos en omisiones aun conociéndolas. Hay que evitar el uso de estadísticas engañosas, evitar falacias, el uso de lenguaje ambiguo y evitar nuestro ego por ejemplo.

Un modelo de pensamiento Crítico es el de Richard Paul, académico de la fundación del pensamiento crítico, el cual marca los siguientes elementos:

  • Objetivo. Cual es el objetivo de analizar el tema o asunto en cuestión.
  • Pregunta a resolver. ¿Cuál es la pregunta correcta que debemos responder? ¿Cuál es la naturaleza del problema y sus causas, y no sus síntomas?
  • Supuestos. ¿Cuáles son nuestras creencias iniciales y que estamos dando por sentado al principio del proceso?
  • Punto de vista. Cuál es la perspectiva con la que nos aproximamos y cuál es el marco de referencia que usaremos para el tema o asunto.
  • Datos, información y evidencia. ¿Qué datos están disponibles y cuáles son sus fuentes?
  • Conceptos e ideas. ¿Cuáles son los principios, modelos, teorías relacionadas, que pueden ayudarnos?
  • Inferencias e interpretaciones. Requerimos de realizar las conexiones correctas entre los diversos elementos, y ver si podemos llegar a una conclusión lógica, libre de sesgos en su interpretación.
  • Implicaciones y consecuencias. ¿Cuáles son las consecuencias si seguimos nuestras conclusiones y las convertimos en acciones? ¿Qué consecuencias serán el resultado de implementar los resultados de nuestro proceso de razonamiento?

Parece complicado al principio pero una vez lo pongan en práctica, verán que con estos pasos podemos llegar a conclusiones sin sesgos o ideologías.

«Cada uno de nosotros es hijo de sus propias obras»

Don Quijote

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