Aprendiendo mejor: Feynman, Buffet y Munger

Habitualmente confundimos que el conocimiento es aprender el nombre de las cosas, y le damos prioridad, pero la realidad es que tiene que ver con entenderla. La realidad es que, actualmente, la gran mayoría de los sistemas educativos se enfocan en lo primero, aprender el nombre de las cosas, memorizarlas y a lo sumo, capas, aprender algo a nivel superficial.

Hay una charla TED Montevideo de Gonzalo Frasca donde hace una comparación entre videojuegos y el sistema educativo que es sencillamente genial. Se los comparto al final.

La realidad es que el mundo cambia cada vez mas y mas rápido, la única manera seguir este ritmo es estar en permanente evolución. Es muy importante el estar aprendiendo siempre algo nuevo pero lo mas importante es aprenderlo bien. Por ello, existen algunas técnicas que podemos aplicar.

La técnica Feynman

Richard Feynman es un fisco estadounidense mas conocidos y considerado un genio, tenia muy claro que el conocimiento era entender las cosas.

El primer principio es que uno no se debe engañar a sí mismo y uno es la persona más fácil de engañar

Richard Feynman

Es un proceso sencillo en el cual te aseguras de aprender cualquier cosa. Dicha técnica consta de 4 pasos:

  1. Enséñaselo a un niño. Debes pensar que le estas presentando tus apuntes de un tema a un niño de 8-9 años por ejemplo, no a un adulto listo. Un niño de esa edad tienen un vocabulario y atención limitados. Al tener esto en mente vamos a evitar usar palabras complejas, llevándote a profundizar en el tema y llevándolo a su mínima expresión pero sin perder lo importante. Aquellos puntos donde mas cueste es donde tenemos que trabajar mas y eso es bueno, eso es una oportunidad de aprender.
  2. Repasas. Como indica, vamos a repasar el punto 1 y ver si falto algún concepto importante o no somos capaces de explicar algo y aquí es donde estamos llegando al limite de nuestro conocimiento del tema. No nos queda mas que volver a las fuentes y re leer o buscar mas información.
  3. Volver a plantear. Una vez pases por el punto 1 y 2, debes de tener un escrito nuevo o adaptar el que tenias a los nuevos conocimientos que adquiriste. Este ciclo de 3 pasos de repiten una y otra vez hasta que seas capas de enseñárselo a un niño de 8 años.
  4. Transmitir. Si bien es un paso opcional pero no hay mejor manera de que perdure ese conocimiento que transmitiéndolo a otros.

Warren Buffett y Charlie Munger son considerados los mejores inversores de la historia, y además, ambos son maquinas de aprender. Cuando les consultan sobre alguna clave de su éxito, ellos siempre indican que su objetivo es irse a dormir mas listo que cuando despertaron. El interés compuesto no solo aplica a sus inversiones, también lo hacen en su conocimiento, ellos dedicaron la mayor parte de su tiempo en leer durante décadas. Uno de los grandes problemas es encontrar el tiempo para leer, pero este problema lo tenemos todos. Claro, es mas fácil estar en el sillón mirando TV mientras revisamos el celular pero ese tiempo no lo recuperamos mas y sobre todo no nos dejan nada interesante….que no se malinterprete, en ocasiones el ocio esta bien. Al menos el poner algo de intención en decidir como pasamos nuestro tiempo podría beneficiarnos exponencialmente en el futuro.

Esto nos lleva a otro tema importante, es que tenemos que aprender a leer, no es lo mismo leer para informarnos que para absorber conocimientos y entenderlos. Mortimer Adler en su libro de «como leer un libro» indica 4 niveles de lectura:

  1. Lectura elemental. Las que nos enseñan en la escuela o secundario.
  2. Lectura por inspección. Es para entender la estructura del libro y el razonamiento del autor. Por ejemplo cuando hojeamos un libro para ver de que se trata y si nos interesa.
  3. Lectura analítica. Extraemos las ideal fundamentales del libro.
  4. Define tu concepto. No encontré una traducción correcta al español, el original seria «syntopic reading». En lugar de entender el libro, entremos la materia leyendo otros autores y generamos nuestra propia idea.

Video de Gonzalo Frasca:

Referencias y Fuentes:

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